FUIMOS SIN PINTURA Y PINTAMOS DE VERDE EL DESIERTO

aleJAB y Acción Contra el Hambre firmaron un acuerdo de colaboración para desarrollar estrategias de Manejo Holístico en países empobrecidos del Norte de África. Hemos desarrollado una experiencia piloto en Niger.

Como presidente de aleJAB y a través de un amigo que trabaja de cooperante, me presenté en la sede de Acción contra el Hambre de Madrid a contarles las posibilidades que tiene el Manejo Holístico como herramienta para el desarrollo en zonas desérticas.

La charla introductoria fue muy bien acogida por los miembros de ACH, especialmente por el departamento de Seguridad Alimentaria y Medios de Vida, Helene Pasquier y Joaquín Cadario. Ese día nos comprometimos a buscar las vías de colaboración futura y firmamos un acuerdo de colaboración entre aleJAB y Acción Contra el Hambre.

Joaquín Cadario se acercó al poco tiempo a un curso de dos días que impartí en la cooperativa de Apisquillos en la sierra de Madrid.

Después de esto organizó internamente una webinar con todos los equipos de ACH en África. Les conté un poco como las técnicas de MH pueden prevenir y revertir las situaciones de hambre en los países desérticos. Y les propusimos buscar la manera y los recursos para realizar pequeñas experiencias piloto in situ donde poder ver resultados de primera mano.

 

Tras la webinar, respondieron con mucho interés los equipos de Palestina y Egipto. Pero no pudimos concretar la manera de colaborar y desarrollar alguna experiencia en esos territorios.

Pudimos concretar por fin el acuerdo de colaboración entre aleJAB y Acción contra el Hambre, al surgir la posibilidad de viajar a Níger a la zona de Keita a desarrollar una experiencia piloto.


Viajamos Joaquín por parte de ACH y yo como experto en Manejo holístico, para estar una semana en la oficina de ACH en Keita e intentar desarrollar una experiencia piloto, sin saber muy bien qué íbamos a encontrarnos. Nunca había estado en África, salvo en Marruecos hacía muchos años.


Durante el viaje desde Niamey (capital de Niger donde aterrizamos) a Keita nos cayó una lluvia de sólo unos 20 mm. Era sorprendente ver la crecida tan brutal en los ríos. Los suelos no tenían capacidad de capturar prácticamente nada del agua de lluvia. Los pueblos a los lados de la carretera aparecían inundados de agua en pocas horas.

 

Niger era un país muy tranquilo (según me contó Joaquín que había vivido en Keita años atrás). Con la llegada de Boko Haran y la guerra civil en el país vecino Mali, los extranjeros de piel blanca pasamos a ser ?blanco? de posibles secuestros. 

Durante el viaje a Keita yo quería ver las distintas situaciones de vegetación que aparecían a ambos lados de la carretera, pues veía que en algunos casos muy poco frecuentes aparecían gramíneas perennes muy desarrolladas y lustrosas, cuando todo lo demás eran continuos campos de sorgo con escaso desarrollo o puro desierto con algunos árboles dispersos.

 

Con la excusa de las necesidades imperiosas, conseguí convencer al equipo que nos acompañaba en el viaje en coche de parar en una zona donde habían algunos ejemplares de gramíneas perennes. Allí pudimos ver que la compactación del suelo en esas macollas era muchísimo menor y por tanto la capacidad de retener agua era significativamente mayor. La navaja entraba casi sin esfuerzo y el suelo era migajoso y oscuro por la materia orgánica que tenía.

 

Ese debía ser nuestro objetivo: conseguir que esas gramíneas perennes fueran las prioritarias en el ecosistema (como lo fueron siempre). Así cubriríamos el suelo, evitaríamos que se compactara por el golpeteo de la lluvia, capturaríamos toda el agua, aumentaríamos la productividad vegetal y revertiríamos la desertificación.

 

Por lo que pude ver durante este viaje en coche, esta zona no es un desierto. Es un "pseudo desierto" o "desierto antropogénico". Es decir esta zona, como tantas otras del Sahel, son desiertos creados por la acción humana, no exclusivamente por lo adverso del clima. 

 

Frecuentemente preguntaba a la gente cómo era posible que fuera un desierto habiendo árboles tan enormes, y por qué hay árboles y nada de vegetación en sus pies. No había respuesta.

 

Pues porque si hay árboles no es un desierto, es un territorio en proceso de desertificación que no es lo mismo, donde los árboles son los últimos en desaparecer. Primero desaparecen las gramíneas perennes, se crea suelo desnudo, se compacta por el golpeteo de las gotas de lluvia, se pierde capacidad de captación de agua, la productividad vegetal cae, se desactivan los procesos microbiológicos de suelo, se pierde porosidad y aireación, los sistemas radiculares se asfixian, y se avanza hacia el desierto y el hambre.

 

¿Y por qué desaparecen las gramíneas perennes? Por tres grandes causas: la agricultura que las combate con ahínco (malas hierbas), el pastoreo continuo (animales sin manejo o que permanecen mucho tiempo en el mismo sitio sin hacer manada), y por la exclusión de los animales durante largos periodos (situación típica de los espacios protegidos).

 

En Niger la dieta fundamental es el mijo. Por todos sitios se ven a personas afanadas en luchar con gran esfuerzo físico contra las hierbas y en crearle porosidad a sus pedacitos de tierra. La gran mayoría a mano con la azada, algunos con bueyes y burritos, y casi en ningún caso con tractor. Vimos sólo uno en 9 horas de viaje (por suerte).

 

Por suerte digo, pues si se profundiza en la apuesta agrícola en Níger, y se mandan tractores y combustible como ayuda al desarrollo, los procesos de erosión y desertificación serán mayores. Si con azadas generan desierto, con tractores mucho más intensa y rápidamente.

 

La clave es entender que en estos ambientes tan frágiles, con precipitaciones tan esporádicas y concentradas en el tiempo, no hay modelo agrícola viable. La solución es primero cubrir el suelo con hierbas perennes y para ello se necesitan animales que hagan manada y migren.

 

Hay una comida típica de Niger que se llama kilichi, es carne desecada y especiada. Para mí la solución al hambre era reconducir la dieta del sorgo al kilichi. Regresar de la agricultura al pastoralismo.

 

En Niger por fortuna no faltan animales, ni hay dietas de moda, ni sensiblerías de la opulencia. Nosotros tenemos nuestras pobrezas y ellos las suyas. A ellos les falta el agua y la hierba, a nosotros el arraigo a la naturaleza.

 



En la oficina de ACH de Keita hicimos una breve introducción a los fundamentos del Manejo Holístico a funcionarios del Ministerio de agricultura, técnicos de administraciones locales, representantes de ganaderos y trabajadores y técnicos de la sede de ACH en Niger que habían organizado el encuentro y contactado con las autoridades.

 

Fueron dos días de sesiones mañana y tarde para solo esbozar las claves de la interacción suelo-planta-animal. Por la necesidad de la traducción primero al francés y luego a las lenguas locales, el ritmo de explicación y debate era muy lento aunque intenso y animado. Hubo muy buena aceptación por parte de los asistentes.


Con ellos nos desplazamos al tercer día al municipio de Ivohamane a reunirnos con el alcalde y los representantes de 7 villages del municipio. 


Nos desplazamos a una escuela rural en una de las villages. Acudieron todos los líderes de las 7 villages y bastantes personas. A pesar de las dificultades logísticas (poner a oscuras la escuela rural donde nos metimos para ver las fotos provocaba un ambiente asfixiante e insoportable en medio del Sahel), pudimos enseñarles fotografías de los resultados obtenidos con el MH en otros territorios.


En la cara de algunas personas mayores les brillaba la ilusión de ver algo que creo recordaban, añoraban o deseaban: ver hierba verde a su alrededor.


Tras varias horas de discusión y debate conseguimos que se pusieran recursos propios de las comunidades locales y trabajo no remunerado, pues no teníamos fondos para este proyecto piloto. No traíamos ni pintura para pintar el desierto de verde.

 

La idea era cerrar un perímetro de 15x15 metros donde llevar a dormir un lote de 18 vacas de un líder local que se había ofrecido, durante 7 noches, y luego garantizar el descanso absoluto de ese pedazo de tierra en medio del desierto.

 

Lo que había podido observar en los pocos días que llevaba en la zona, era un pastoreo continuo de miles de animales (cabras, ovejas, vacas, camellos y burros) sin ningún tipo de organización y en lotes muy pequeños casi sin dirección de pastoreo. El movimiento de los animales quedaba si acaso al cargo de los niños que no eran aún capaces de coger la azada y labrar el mij. Ni siquiera había perros pastores, supongo que para no alimentarlos, o porque no es un animal muy apreciado en la cultura musulmana.

 

Lo que se necesitaba era descanso. Que las plantas pudieran crecer sin la presencia permanente de algún animal que se lo comiera. Me sorprendió sobremanera ver que las ovejas comían sobre el suelo minúsculos hilillos de hierba desgastando sus dientes contra la arena. Las vacas y camellos ramoneaban árboles y arbustos, pues no había otra cosa casi.

Conseguimos cerrar dos perímetros de 225 m2 (15x15). Uno de ellos con alambrada y postes de hierro, y el otro con ramas de árboles y arbustos espinosos que había por la zona. Estas ramas habían sido cortadas meses atrás por los trashumantes que pasaban por la zona, a los que acusaban de arrasar con todo.

 

La gente con la que estábamos eran agricultores sedentarios y tienen constantemente el ganado suelto, sin careo y en pastoreo continuo, y son por tanto los verdaderos responsables de la desertización de la zona. Sin embargo tanto ellos como las autoridades acusan a los pastores trashumantes del desastre de la creciente desertización.

 

Los pastores trashumantes lo hacían bien, como llevaban siglos haciéndolo: venían con sus manadas de animales  y se iban. Con la trashumancia se garantiza el descanso del pasto. Ahora llegan, no hay nada y tienen que arrasar con los pocos árboles que van quedando.

 

Cuando los trashumantes llegan a un territorio sobrepastoreado sin hierba no les queda otro recurso que dar de comer el ramoneo de los árboles a sus animales. Y como también este ramoneo ha sido comido hasta la altura de pastoreo, no les queda otra que cortar grandes ramas o tumbar el árbol. También es algo que hacen los agricultores para leña y en épocas de escasez.

 

Así poco a poco van desapareciendo árboles y avanzando el desierto. Los trashumantes deben llegar con hierba. Los sedentarios deben buscar otros recursos energéticos para cocinar (p.ej. cocinas solares). De no ser así desaparecerán los árboles.

 

Con diagnósticos equivocados es imposible corregir ningún problema. El problema es la falta de descanso de los pastos.

 

 

Cada semana se ha desplazado gente de ACH a fotografiar la evolución de estas jaulas de impacto y exclusión. Los resultados han sido sorprendentes. Hemos "pintado de verde" ese trocito del desierto.

 

Lo único que hemos pretendido mostrar es que cuando la vegetación encuentra el descanso necesario durante la época de crecimiento para capturar agua y sol, y poder crecer y semillar, el proceso de degradación se revierte. Sobre ese crecimiento se volverá a necesitar impacto fuerte y puntual, y nuevamente descanso. Y así hasta cubrir todo el suelo de un manto verde

 

La actividad de los coprófagos curiosamente fue muy alta en la zona donde durmieron los animales. Era frecuente ver las bostas momificadas dispersas por el desierto, sin embargo en cuanto se juntaron más bostas frescas la presencia de escarabajos era asombrosamente intensa.


En mi opinión se dan varias circunstancias en esta zona que han provocado el avance del desierto hasta el punto que es una zona en riesgo extremo de desnutrición y muerte por hambre.

 

La orientación agrícola de la alimentación. Con la ayuda de la cooperación internacional se construyeron en los años 80 presas y canales de riego para luchar con mijo contra el hambre. Este modelo no ha corregido el problema sino que en mi opinión lo ha agravado alarmantemente. No es el clima adecuado, ni son las tierras más aptas para una agricultura de laboreo y siembra de anuales. En realidad no hay tierras aptas para la agricultura solo las hay que se degradan más lentamente o muy rápidamente como es el caso de Keita y creo que de todo el Sahel.

 

La sedentarización de los animales. Con la baja productividad que generan las lluvias tan estacionales y poco abundantes, la cantidad de tierra que necesita un animal para alimentarse y respetar el descanso de la hierba para su propio sustento, hace que la migración de animales (y personas) sea obligada. Y si no migran deben imitar esos efectos sobre las tierras con una planificación estricta que respete ese funcionamiento ancestral.

 

En tierras comunales, con miles de propietarios y animales, sin ningún tipo de cercado, la clave está en la organización de estas personas para juntar sus animales y coordinar los careos y los tiempos de reposo.

 

Hay un fuerte reto de gobernanza de estas tierras comunales donde no hay un solo alambrado en cientos o miles de kilómetros a la redonda, y donde hay miles de propietarios de minúsculos rebaños de animales. Y adonde a su vez vienen esporádicamente trashumantes que recorren países enteros desde el norte de Níger a República Centroafricana. Poner de acuerdo a este galimatías de intereses y recursos no es tarea fácil, pero sí necesaria.

 

Esta tarea es la que nos queda. La necesidad está clara, los resultados son impactantes. La dificultad más dura es social no ambiental. Solo necesitamos recursos para organizarlo todo y dotar a los actores locales de los conocimientos y destrezas necesarias para afrontar su propio futuro.

 

Si no encontramos solución a los problemas de África, no tendrán otro remedio que emigrar a Europa. Antes de morir uno intenta huir. Esta llegada creciente tensionará cada vez más nuestra sociedad, pues quien es pobre (y aquí los hay, aunque no de morir de hambre de momento) no quiere más pobres cerca. Aparecerán populistas que fomentarán el odio, la xenofobia y el racismo, y terminaremos matándonos los unos a los otros como tantas veces.

 

NOTA: Las opiniones expresadas en este artículo reflejan EXCLUSIVAMENTE las ideas de su autor Gustavo Alés y no son atribuibles a Acción Contra el Hambre

Merinas negras pastando en olivar de La Montaña

Cáceres sí tiene ovejas negras

PRENSA

La merina negra se consideraba prácticamente extinta en España hace veinte años, pero en la Montaña de Cáceres se ha introducido un rebaño que enriquece el entorno natural e incluso previene incendios. x Lola Luceño, El Periódico de Extremadura, 1mar2015.

TENEMOS HIERBA DONDE TODOS DECÍAN QUE NUNCA SALDRÍA NADA


PLAN DE PASTOREO

Se han conseguido mejores números en el aprovechamiento de los pastos (mayor cantidad de raciones por hectárea) cuanto más pequeño es el corral, menor el tiempo de pastoreo y mayor el número de animales 

NUESTRAS VACAS NO SE COMIAN LOS CARDOS, AHORA SE LOS BEBEN.


GANADERIA


El Manejo Holistico nos ha llevado a disminuir el número de lotes de animales, a abandonar la Ivermectina como desparasitante, y a usar el impacto animal para abrir el monte y producir hierba donde antes no había nada.

QUISIERAMOS JUNTAR TODAS NUESTRA VACAS EN UN SOLO REBAÑO


PLAN FINANCIERO

Juan Antonio y Amelia tienen sus vacas en dos fincas próximas. Una en Valdelarco y otra en Cortelazor, pero con dos códigos de explotación diferentes, lo que les lleva a tener que asumir un sobrecosto en esfuerzo y dinero.
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